Importancia de
la relación entre el hombre y los demás mamíferos:
Aspectos
negativos
Unas veces , y
otras por temores infundados, son muchas las especies de mamíferos consideradas
negativas por los humanos.
Algunas
especies de mamíferos se alimentan de grano, fruta y otros productos vegetales,
aprovechando los cultivos humanos para obtener el alimento.
Por su parte,
los carnívoros pueden suponer en general una amenaza para la vida de los
ganados e incluso del hombre.
Otros mamíferos
habitan las áreas urbanas y suburbanas ocasionando algunos problemas
considerables a la población: accidentes automovilísticos, rotura y deterioro
de bienes materiales, plagas infecciosas y parasitarias, etcétera. Hay que
apuntar que en este grupo incluimos tanto a los animales salvajes o
semisalvajes como a los domésticos.
Canguros en
Australia, mapaches en Norteamérica o zorros y jabalíes en la Europa
mediterránea ilustran algunos ejemplos de situaciones de peligro real o
potencial para las poblaciones, pero además enfermedades como la rabia, la
peste bubónica, la tuberculosis, la toxoplasmosis o la leishmaniosis están
estrechamente vinculadas a otras especies de mamíferos, normalmente en estrecho
contacto con los humanos.
Los animales
domésticos además, especialmente las especies introducidas en nuevos
ecosistemas, han causado y causan auténticas tragedias ecológicas en la flora y
fauna local, lo que indirectamente repercute de forma negativa no sólo en los
hombres, sino en el resto de las especies vivas del planeta, tanto animales
como vegetales. En numerosas islas oceánicas la introducción de animales
domésticos como el perro o el gato, la cabra o la oveja ha supuesto la
desaparición total o parcial de numerosas especies vivas.
Al igual que
sus primitivos ancestros, los mamíferos modernos poseen un solo par de
fenestras temporales en el cráneo, a diferencia de los diáp-sidos (dinosaurios,
reptiles modernos y aves), que presentan dos pares, y de los anápsidos
(tortugas), que no tienen ninguno. Además de esta diferencia esquelética - y de
otras menos significativas como la importancia del hueso dentario en la
mandíbula inferior y la condición heterodonta o capacidad que tienen los
dientes de cumplir distintas funciones -, las características principales de
los mamíferos son la presencia de pelo y de glándulas de la piel.
Aspectos
positivos
Los mamíferos
suponen un importante recurso económico para los seres humanos.
Muchas especies
se han domesticado para obtener de ellas recursos alimenticios: la leche de
vacas, búfalas, cabras y ovejas, la carne de estas especies y de otras como el
cerdo, el conejo, el caballo, la capibara y otros roedores e incluso el perro
en ciertas regiones del sudeste asiático.

Otras, para
servirse de ellas para el transporte o para trabajos que requieren la fuerza u
otra cualidad de la que el hombre no dispone: équidos como el asno, el caballo
y su híbrido el mulo, camélidos como la llama o el dromedario, bóvidos como el
buey o el yak, el elefante asiático o los perros tiradores de trineos son
algunos de estos ejemplos.
Sin embargo,
antes de alcanzar esta superioridad, es muy posible que los primitivos
mamíferos tuvieran que convertirse en animales nocturnos para evitar la
competencia con los dinosaurios. Y es probable que, para sobrevivir al frío de
la noche, comenzasen a desarrollar la endotermia, es decir, la autorregulación
interna de la temperatura corporal - la vulgarmente llamada «sangre caliente»
-, gracias a la aparición del pelo y del sebo que lo impermeabiliza (la
secreción de las glándulas sebáceas), y al sudor de las glándulas sudoríparas.
Una vez adquirida la endotermia, los primeros mamíferos verdaderos mejoraron su
capacidad competitiva frente a otros tetrápodos terrestres, porque su
metabolismo continuo les permitió hacer frente a los rigores climáticos, tener
un crecimiento más rápido y ser más prolíficos. Además de los caracteres
esqueléticos y de otros ya mencionados - presencia de pelo y de glándulas
cutáneas - que les valieron el predominio sobre la tierra a partir del
Paleoceno, los mamíferos presentan otras características menos distintivas.
De otros se
obtienen fibras y cueros para la fabricación de vestuario, calzado y otros
utensilios: la lana de ovejas, alpacas, llamas y cabras, el cuero de reses
sacrificadas para consumo, o el de animales de peletería criados en cautividad
para tal fin pueden servirnos como algunos de estos casos.
Otros mamíferos
se domestican para ser animales de compañía. El perro es sin duda el más
cercano al hombre en la mayor parte del planeta y el más versátil (pastoreo,
salvamento, seguridad, caza, espectáculo…). Pero otros como el gato, el
hámster, el cobaya, el conejo, el hurón, el colicorto, y algunos primates se
cuentan entre las mascotas más extendidas por todo el mundo.
La caza es otra
actividad de la que el hombre se beneficia de los mamíferos. Desde el principio
de la humanidad hasta nuestros días, la caza ha supuesto y supone aún en
algunas sociedades humanas un importante recurso alimenticio.
También se
domestican animales para actividades lúdicas o deportivas: la práctica de la
equitación supone el aprovechamiento de una de las especies de mamíferos más
conocidas y apreciadas por casi todas las culturas y civilizaciones: el caballo
(Equus caballus).
Los
espectáculos circenses y los parques zoológicos también son dos empresas en las
que el hombre se beneficia de los mamíferos y otros animales.
También algunos
mamíferos salvajes suponen un beneficio directo para los humanos sin que éstos
intervengan para nada. Los murciélagos por ejemplo son el gran aliado contra
las plagas de insectos en las cosechas o las áreas pobladas, controlando además
por tanto a los vectores de ciertas enfermedades infecciosas y parasitarias que
pondrían en serio riesgo la salud de las poblaciones.
Conservación
Véase también:
Anexo: Mamíferos extintos.
En el último
medio milenio, más de 80 especies distintas se han extinto. La sobreexplotación
de la tierra, la destrucción del hábitat, la fragmentación de los territorios
por los que se distribuyen, la introducción de especies exóticas y otras
presiones ejercidas por el hombre amenazan a los mamíferos de todo el mundo.
En la
actualidad, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los
Recursos Naturales (IUCN) considera que alrededor de 1.000 especies más se encuentran
bajo riesgo de desaparecer.
Algunos
factores que contribuyen a la extinción de las especies son:
Hay especies
que son raras por naturaleza, y su bajo número de ejemplares es un importante
factor de riesgo.
También
aquéllas que necesitan amplios territorios se ven amenazadas, en este caso por
la pérdida de terrenos libres de la actuación humana y la fragmentación de los
territorios. El lince ibérico.
Cualquier
especie que suponga un riesgo para los humanos o para sus intereses está
seriamente amenazada por el acoso y la persecución a la que se ven sometidas.
El tilacino.
Las especies
salvajes que son explotadas como recursos alimenticios o económicos por el
hombre, normalmente se encuentran en niveles críticos. Ballenas y rinocerontes.
Por supuesto,
el cambio climático que modifica el hábitat es un riesgo, no sólo para los
mamíferos sino para la totalidad de la vida en el planeta.
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